Arroz por arrocito: Nishikori venció a Djokovic en Basilea

5 Nov

Hace tres días publicamos una entrada donde comenté todo lo que tuvo que sufrir Kei Nishikori para volver a estar en la élite del tenis y de la razón por la cual Wilson le diseñó una raqueta especial. Si no lo leíste, aquí esta el link.

Hoy, el japonés hizo historia al vencer al mejor tenista del mundo. Sí, Nishikori le propinó su cuarta derrota de la temporada al serbio. Kei se convirtió en el primer tenista nipón en vencer a un número uno del mundo.

Lo que no ha podido hacer Nadal en seis ocasiones este año, el tímido japonés pudo. La clave de este partido que pasará a la historia fue la paciencia y perseverancia del oriental.

Como si no importara que su rival se fuera 5-2 en el primer set en media hora sin complicación alguna. Como si no importara que tuviera triple break-point en contra en el 1-2 del segundo set. Como si no importara que las apuestas marcaban un 24 a 1 para el serbio.

Y en realidad, nada de esto le preocupó a Kei Nishikori quien se quitó todos los fantasmas después de que mantuvo su saque para 2-2 y rompió al de Belgrado para poner el marcador 3-2.

Los nervios traicionaron al oriental cuando sacó 5-4. Dudas, creencias y todo eso que sufre un atleta cuando está en el “hago historia o me quiebro”. Se fueron a muerte súbita y Nishikori no volvió a dudar de sí mismo.

El luminoso se leía 2-6 7-6(4). El público en Basilea nunca pensó que Novak pudiera ser derrotado por este tenista japonés. Djokovic no estuvo entero físicamente desde que llegó a Suiza y eso se puede notar en todos sus marcadores. Sets cerrados, partidos a tres sets.

Los expertos se equivocaron con este jugador de ojos rasgados. En un abrir y cerrar de ojos el marcador decía que un tal Nishikori tenía matchpoint ante el gran Novak Djokovic.

Todo el público se frotó los ojos y cuando enfocaron la mirada, vieron que el japonés sacudía la mano del serbio. “Ah claro. Ganó Novak“, pensó una señora hasta que volteó al palco de junto y vio a tres japoneses con ropa Uniqo saltando y gritando “Lo hizo. Kei acaba de vencer al mejor jugador del mundo”.

En la cancha, Nishikori no festejó su victoria. Para él, como para cualquier japonés, ya había ganado el partido de su vida cuando se superó a sí mismo y a todas las adversidades cuando todo lo demás decía lo contrario.

Esa es la mentalidad japonesa. La de ver el vaso medio lleno cuando le quedan dos gotas.

Gracias a esa manera de pensar, Japón ocho meses después de los terribles golpes que le ha dado la naturaleza, está recuperado al cien por ciento y ahora está mejor preparado que nunca.

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